Guía clara sobre BPA, ftalatos, melamina y por qué no todas las opciones del mercado son adecuadas para los más pequeños.

El material correcto importa más que el dibujo de la vajilla.
Cuando entras a una tienda y miras la sección de vajilla infantil, te encuentras con un mar de colores, dibujos y formatos. Lo que no se ve a simple vista —y donde está la diferencia real— es de qué está hecho cada plato, cada cuchara y cada vaso. Esa decisión, que casi nadie analiza al comprar, condiciona la seguridad alimentaria del niño durante años.
La preocupación legítima: liberación de sustancias
Los plásticos y materiales usados en vajilla pueden liberar pequeñas cantidades de compuestos al alimento, especialmente cuando se calientan (microondas) o cuando entran en contacto con grasas y ácidos. En bebés y niños pequeños, cuya masa corporal es menor y cuyo desarrollo hormonal está activo, la exposición a estos compuestos pesa más relativamente que en adultos.
Los compuestos sobre los que la literatura científica ha puesto más atención son: bisfenol A (BPA), ftalatos (DEHP, DBP, BBP) y, en el caso de la melamina, el propio compuesto base. Las regulaciones europeas (Reglamento UE 10/2011 y sus actualizaciones) limitan o prohíben varios de estos en materiales en contacto con alimentos para uso infantil, pero la responsabilidad real recae también en quien compra: leer la etiqueta y, si no la lleva clara, no comprar.
Materiales recomendados
Silicona alimentaria platino
Una de las opciones más seguras. La silicona platino es inerte: no libera sustancias al alimento, soporta temperaturas extremas, no se rompe al caer. Es flexible, lo que hace difícil que el niño se haga daño con ella. Su único pero es el precio (más cara que el polipropileno) y que algunos diseños pueden absorber colores fuertes con el uso prolongado.
Polipropileno (PP) apto alimentario
El polipropileno es ligero, irrompible y barato. Es el material más común en la vajilla infantil de gama media. Es seguro siempre que esté marcado como apto para uso alimentario y libre de BPA. La marca de reciclado dentro del triángulo «5» en la base indica que es polipropileno. Resiste el lavavajillas pero no es recomendable calentarlo al microondas con grasas a alta temperatura.
Acero inoxidable
Para cubiertos infantiles a partir de los dos años es una excelente opción. No libera sustancias, no se rompe, es fácil de limpiar. Solo hay que vigilar el peso: para manos pequeñas, conviene elegir cubiertos infantiles ergonómicos, no cubiertos de adulto en miniatura.
Cerámica y vidrio templado
Válidos para niños más mayores (a partir de los cinco o seis años, cuando ya manejan sin riesgo de rotura). En bebés y niños pequeños, el riesgo de rotura los descarta para uso autónomo.
Materiales a evitar
Melamina
La melamina es estable a temperatura ambiente, pero libera melamina y formaldehído cuando se calienta por encima de 70°C, especialmente con alimentos ácidos. Por eso, aunque sea legal en muchos países, no se recomienda para uso infantil. La etiqueta puede indicar «melamina» directamente o aparecer en productos que se venden como «de bambú» (muchos llevan melamina como aglutinante).
Plásticos sin marcado claro
Si el producto no especifica el material, su número de reciclado o su certificación alimentaria, no debería usarse para vajilla infantil. Los plásticos del 3 (PVC), 6 (poliestireno) y 7 (categoría «otros») son los menos recomendados en contacto con alimentos calientes.
Bambú a secas
El bambú parece una opción natural y ecológica, pero la mayoría de productos de bambú comerciales para uso alimentario contienen melamina o resinas plásticas como aglutinante. Solo el bambú 100% sin aglutinantes es seguro, y es raro encontrarlo en vajilla infantil.
Cómo identificar producto seguro al comprar
Antes de comprar, comprobar:
- Etiqueta clara con material indicado (PP, silicona platino, acero inoxidable).
- Marcado «BPA free» visible.
- Indicación de uso alimentario (icono de tenedor y vaso, o frase explícita).
- Origen del fabricante: producción europea suele cumplir regulación CE estricta.
- Si admite lavavajillas y microondas, debe indicarlo expresamente.
Las vajillas para bebé personalizadas de tiendas españolas suelen indicar todos estos datos en la ficha de producto. Si la tienda no los explicita, es preferible elegir otra que sí lo haga.
Una nota sobre la personalización
La personalización con el nombre puede hacerse por dos vías: grabado directo en el material (en madera) o impresión con tintas aptas para uso alimentario (en plástico). Las impresiones por dentro del plato, en contacto con la comida, son las que más conviene vigilar. Lo ideal es que la personalización esté en la base exterior o en el borde superior, no en la superficie de contacto con el alimento.
Conclusión práctica
La seguridad de la vajilla infantil no es una preocupación exagerada. Es una decisión informada que se toma una vez, al comprar, y luego se beneficia durante los años en los que el niño usa esa vajilla a diario. Invertir un poco más en materiales seguros y certificados se compensa con el descanso mental de saber que cada comida es solo comida, sin compuestos añadidos.